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La llama más grande no siempre es la mejor: por qué recomendamos regular la llama de una chimenea de bioetanol

La llama más grande no siempre es la mejor: por qué recomendamos regular la llama de una chimenea de bioetanol

Cuando un cliente compra una chimenea de bioetanol, hay una petición que escuchamos con bastante frecuencia:

«Quiero una llama muy grande.»

Y lo entendemos perfectamente.

Una llama alta, viva y visible es una de las características que más llaman la atención cuando vemos una chimenea de bioetanol encendida.

El fuego transforma completamente una estancia y consigue algo que ningún otro elemento decorativo puede conseguir de la misma manera.

Pero hay algo que queremos explicar porque muchas veces el cliente no lo sabe:

No buscamos la llama más grande posible. Buscamos una llama adecuada y bien regulada.

Y no es solamente una cuestión estética.

Tiene que ver con el funcionamiento de la chimenea y, sobre todo, con su conservación a largo plazo.

chimenea de bioetanol eydis blanco con cristal en un salon de diseño


¿Por qué algunos clientes quieren una llama gigantesca?

La respuesta es sencilla.

Cuando vemos una llama grande, nuestra primera impresión suele ser que cuanto más alta sea, más espectacular será la chimenea.

Y visualmente puede ser así.

Pero una chimenea de bioetanol no está pensada para funcionar continuamente intentando conseguir la llama más alta posible.

El objetivo es conseguir una llama bonita, estable y proporcionada al modelo.

Y para conseguirlo, el quemador permite regular la intensidad de la llama.


El quemador permite regular la llama

Este es uno de los aspectos que consideramos más importantes y que no siempre conoce el comprador.

Cuando encendemos una chimenea de bioetanol, la llama puede presentar diferentes alturas.

Si observamos que la llama es demasiado grande, podemos regularla mediante la tapa del quemador.

Al modificar la apertura del quemador conseguimos controlar la intensidad de la llama y reducirla hasta alcanzar una altura más moderada.

Por eso, cuando un cliente nos dice:

«Quiero que la llama sea enorme.»

Nuestra recomendación no es intentar llevar el quemador al máximo.

Nuestra recomendación es:

Buscar una llama bonita, estable y moderada.

No se trata de renunciar al fuego ni de tener una llama pequeña.

Se trata de regularla correctamente.


¿Qué ocurre si mantenemos una llama demasiado alta?

Aquí está la razón por la que insistimos tanto en regular el quemador.

Cuando una llama se mantiene excesivamente alta durante periodos prolongados, las zonas del marco que están más próximas al fuego reciben una exposición térmica mayor de la necesaria.

Y cuanto mayor sea esa exposición y más tiempo se mantenga, mayor será también el esfuerzo al que sometemos los materiales y acabados de la chimenea.

Con el paso del tiempo, una exposición térmica excesiva y continuada puede afectar al acabado de la pintura.

Podemos encontrarnos con:

  • Cambios de tonalidad.
  • Decoloración.
  • Alteración del acabado.
  • Pérdida progresiva del aspecto original.
  • Y, en exposiciones especialmente intensas, deterioro de la pintura.

Y es precisamente aquí donde aparece una pregunta que nos hacen muchos clientes:

«¿Pero la pintura no debería aguantar el fuego?»


¿Pero la pintura no debería aguantar el fuego?

Sí.

La pintura utilizada en una chimenea está preparada para soportar temperaturas elevadas.

Pero hay una diferencia importante entre resistir el calor y ser inmune a una exposición térmica excesiva y continuada.

Una cosa es que el acabado esté preparado para trabajar con el calor generado durante un funcionamiento normal.

Otra muy diferente es mantener durante mucho tiempo una llama excesivamente alta y muy próxima a determinadas zonas del marco.

La pintura puede soportar calor, pero eso no significa que una exposición térmica intensa y repetida no pueda acabar afectando a su aspecto.

Y precisamente por eso la regulación de la llama es tan importante.


No se trata de tener una llama pequeña

Queremos hacer esta aclaración porque cuando hablamos de moderar la llama, algunas personas pueden pensar que estamos diciendo que hay que utilizar la chimenea con una llama muy baja.

No es eso.

Una chimenea de bioetanol está diseñada para disfrutar del fuego.

Queremos que la llama tenga presencia.

Queremos verla.

Queremos que transforme el ambiente.

La cuestión es encontrar un equilibrio.

Una llama moderada también puede ser espectacular.

No necesitamos que la llama llegue continuamente hasta las zonas superiores del marco para conseguir un efecto visual precioso.

Una llama bien proporcionada puede integrarse perfectamente con el diseño de la chimenea y crear el ambiente que buscamos.

No queremos quitarle protagonismo a la llama. Queremos que la disfrutes de la manera adecuada.


¿Qué debemos hacer si la llama es demasiado alta?

Es muy sencillo:

Regular el quemador.

Si observamos que la llama es excesivamente alta, utilizamos la tapa del quemador para reducir la abertura y moderar la llama.

No debemos pensar:

«Cuanto más alta esté, mejor.»

Debemos pensar:

«¿Está correctamente regulada?»

Ese pequeño cambio de mentalidad es importante.

Porque no estamos intentando conseguir el máximo fuego posible.

Estamos intentando conseguir el fuego adecuado para disfrutar de nuestra chimenea.


La regulación también nos permite controlar el consumo

La regulación de la llama también tiene importancia desde el punto de vista del consumo.

Una llama más intensa requiere un mayor aporte de combustible.

Por eso, si no necesitamos una llama excesivamente alta, no tiene sentido mantenerla constantemente al máximo.

Podemos regularla y encontrar un punto de funcionamiento más equilibrado.

De esta manera conseguimos algo muy sencillo:

una llama bonita + un funcionamiento equilibrado + una menor exposición térmica innecesaria.


El cliente ve la llama. Nosotros pensamos también en lo que ocurre después

Esta es quizá una de las diferencias entre comprar una chimenea y recibir asesoramiento.

El cliente puede encenderla y pensar:

«Qué bonita queda con esta llama.»

Y nosotros tenemos que pensar también:

«¿Está correctamente regulada?»

Porque nuestro objetivo no es solamente que la chimenea resulte espectacular el primer día.

Queremos que siga teniendo un buen aspecto después de muchas horas de funcionamiento.

Y para conseguirlo, la forma de utilizarla también importa.


Una chimenea también se cuida mientras está encendida

Normalmente pensamos que cuidar una chimenea consiste en limpiarla, mantenerla en buenas condiciones y cuidar sus diferentes componentes.

Pero existe otra forma de conservarla:

Utilizarla correctamente.

Eso significa respetar las indicaciones de funcionamiento y evitar condiciones de trabajo innecesariamente exigentes.

Una llama bonita no tiene por qué ser una llama gigantesca.

Una llama espectacular no tiene por qué llegar hasta el marco superior.

Y una llama alta no significa necesariamente que estemos utilizando mejor la chimenea.

Si quieres saber por qué en algunas ocasiones una llama puede parecer demasiado baja, también te explicamos

Por qué la llama de una chimenea de bioetanol puede verse más baja de lo esperado.


Entonces, ¿qué llama recomendamos?

La respuesta es muy sencilla:

Una llama visible, bonita, estable y moderada.

Una llama que tenga presencia.

Una llama que transforme el ambiente.

Una llama que permita disfrutar del fuego.

Pero una llama correctamente regulada.

Y si vemos que es demasiado alta:

Regulamos el quemador.

Así de sencillo.


Más llama no significa necesariamente más disfrute

Quizá esta sea la conclusión más importante.

Cuando alguien nos dice:

«Quiero una llama gigantesca.»

Entendemos perfectamente lo que busca.

Quiere disfrutar del fuego.

Quiere que la chimenea tenga presencia.

Quiere que sea protagonista.

Y eso nos parece perfecto.

Pero nuestra recomendación siempre será la misma:

Disfruta de la llama, pero regúlala.

Si la llama es demasiado alta, ajusta el quemador.

Porque una chimenea no se disfruta solamente por cómo se ve el día que la estrenamos.

También debemos pensar en cómo queremos que se conserve después de cientos de horas de funcionamiento.

Y ahí está la diferencia entre buscar simplemente una llama espectacular...

y saber cómo disfrutar correctamente de una chimenea de bioetanol.


En BRT Flam preferimos recomendar antes que simplemente vender

Cuando un cliente nos pregunta qué chimenea comprar, no solamente pensamos en qué modelo puede quedar mejor en su salón.

También pensamos en cómo va a utilizarla.

Si quiere una llama muy grande, se lo explicamos.

Si necesita regularla, se lo explicamos.

Si tiene dudas sobre el quemador, se lo explicamos.

Porque para nosotros una buena recomendación no termina cuando el cliente recibe la chimenea.

Empieza cuando el cliente sabe cómo disfrutarla correctamente.

Y precisamente por eso, cuando hablamos de una chimenea de bioetanol, no recomendamos buscar la llama más grande.

Recomendamos buscar la llama adecuada.

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